La banda sonora de lo que vivo...
lunes 12 de diciembre de 2011
¿Quién te ayuda?
Lo mejor, si no quieres malgastar armonía, es pensar que tienes, o te quedan, cuatro días. Leo en tus ojos las páginas de tus recuerdos, en los míos hay poco que leer. No hace día para crecer, menos si cabe con la que se avecina. Pobre del que no duda de camino: si hay señales en cada esquina... Imbécil sea quien se queja pero no te ayuda... Luego paga los intereses de la duda, cuando pasado mañana veas la cara larga de la felicidad.
Refleja en tu espejo la luna. Remoja tu almohada cuando estés soñando a gran altura. Yo miro al firmamento por encima del hombro. Y a ti, ¿quién te ayuda?
jueves 4 de agosto de 2011
Incoherencia I
Que se pudra la memoria en el olvido.
jueves 9 de junio de 2011
Voy a quedarme aquí.
Aunque todavía no he dormido.
Ahora, un detalle con la soledad.
Ahora toca soñar de verdad.
Sin tener donde dormir,
sin caer donde morir...
En la antesala del sueño.
En mi caja de ensueño.
Mariposas, hormiguitas,
recuerdos pluscuamperfectos,
momentos que meditar.
No queda sitio para pensar.
Vicios pasajeros. Humo.
Desilusión. Errores que asumo.
Ahora, un detalle con la soledad.
Ahora toca soñar de verdad.
miércoles 3 de noviembre de 2010
Carta de ajuste
no por mi, sino por todo:
el tiempo que ha transcurrido,
las cosas que hemos vivido,
las multas que hemos pagado
negando pensamientos al olvido.
A contrareloj hemos conseguido
pasar buenos ratos
de risas, de llantos,
de trueques, de noviazgos...
Me he enamorado de mentira
en una encimera de mármol.
Y ahora me hago a la idea
de seguir otros pasos.
Esta es la carta de ajuste
que verbaliza mi pensamiento,
y que marca un retiro de torero.
Digamos que no os miento
cuando digo que me marcho
y volveré como el viento,
con secretos puntuales,
con "voyes" y "vengos"
con voces guturales...
Digamos que me arriendo
a mujeres vulgares
y a borrachos consejeros.
Hasta luego, amigos y amores,
algún día nos veremos.
martes 19 de octubre de 2010
Te cuento las canas
¿Quién te dio la dirección
de mi nueva dimensión?
Guardo en el balcón
todo lo que tienes que llevarte:
tu baúl, tus letras, tu amor,
mi cordura y mi desilusión.
Me mudo.
Me mudo al País
de Nunca Jamás.
Seguro que allí me lleva el viento,
que tantas veces acampó
entre mis labios y los tuyos.
Allá donde los sueños
no se terminan
cuando te levantas de la cama
y pones un pie en el suelo.
Donde las plantas caminan
por encima de mis recuerdos.
Me ahogo.
Me ahogo en el vaso
del deseo inconfesable,
y aún así quedo inconfeso.
Te beso en mis pesadillas,
te peleo, te pierdo...
Luego me marcho
con la cabeza
mirando hacia el suelo,
mientras se burlan a mi espalda
tus muchos devaneos.
Y me parte un rayo,
y me despierto
con el timbre de mi recreo.
Te invito a entrar
en el sótano de mi infierno.
A ti te cuento las canas
y yo me las descuento.
lunes 4 de octubre de 2010
De tejado a tejado
Y destrozo la noche a carcajadas, y si me entra el sueño
reviento,
y me invento
historietas como la del gato que engañaba a la luna con el sol.
Si me llaman al teléfono, cuelgo. Molesta cuando estás saltando de tejado a tejado
con respuestas, dudas y consuelos, y sin templarme el pulso
me pregunto...
y me despeño
del repís de tu ventana, cayendo encima del Renault aparcado en medio de mi salón.
miércoles 22 de septiembre de 2010
De noche
Por el hilo musical, Sancho dándome lecciones
de importancia vital para mi empanada mental.
Son mis días iniciados por el canto de los grillos.
Tras la barra de un bar no me hace sombra Satanás.
Se le oye balbucear, y no para de decir que va a mear.
Están mis sentidos en el culo del vaso que me bebo.
Dame un labio de los tuyos pegado a un cigarrillo,
un triste beso en el carrillo, o uno de tus picos con cianuro.
Son mis sentimientos
hojalata,
bisutería barata,
experiencias de falsos escarceos.
Son mis noches desayunos de batallas pasadas,
de futuras avutardas, y de rones con limón.
Mis sentimientos, corazón, resisten sin querer en otras nalgas.
martes 31 de agosto de 2010
La última cerveza.
con tejas de tu experimento, con lluvia de mi estupidez.
Chica, no te enfades, amor. ¿Quién dice que me entiende?
No.
¡Oye, deja que me quite el pantalón! Ten curiosidad.
Que la vida es un telón, que jamás sabes cuándo cerrará.
Hoy toca dormir en el suelo, mañana Satanás dirá.
No.
Nena, por favor, déjame colchón por compasión,
que quiero dormir el sueño del amor en tu almohadón.
Si pierdo la cabeza con la última cerveza, evohé...
No.
jueves 29 de julio de 2010
De lo borrado y otras incoherencias
Ese culo mascado, ese chicle dorado.
Falda de piel negra, corto pecado...
Con su apretado hombre
daba honor a su nombre por todos sabido,
sujeto en sus tetas en Fa sostenido...
Camisa vaquera,
copa de vino, gemido matutino.
Noche de cuna, rayo de luna,
suicidio pasajero.
Dos cervezas. Un saludo.
jueves 28 de enero de 2010
As en la manga
esperando una bala de ceniza.
La luna me dedica una mirada
insulsa, incitante, incivilizada...
Cría, que me azotas, corto devaneo,
reprendes el ufano pasatiempo.
Con la cálida arrogancia del momento
desvelas las causas de mi mareo.
Y te guardo como un as en la manga,
consiguiendo que se agríe el vino,
apurando por un rato la esperanza...
Y te robo la ausencia de cosquillas,
y te escribo lo mucho que te quiero,
aunque sé que me olvido las comillas...
Saludos y buenas noches.
miércoles 27 de enero de 2010
Derrape mental y antediluviano...
Volví a desordenarme. Volví a desangrarme. Volví al lugar donde me abrazaste. Me senté en tu sillón. Desvalijé el armario de mi corazón y te hice un hueco. Aparqué en la puerta de tu casa sólo por verte pasar.
Te vi pasar...
Arranqué el coche derrapando por despecho. Vendí las pertenencias que te habías dejado en mi interior. Quemé tu sillón. Maldije aquel abrazo. Me desangré otra vez. Me ordené...
Y ya no te quiero...
Saludos a todos otra vez.
martes 1 de septiembre de 2009
Amantes ínfimos
Como el viento contra los ventanales de atrás, como el seco árbol del remordimiento, me muero, sí, me muero... Como el ruido que hace al chocar, como los rastrojos que dejará al final, me consumo, me canso...
Saludos,
Alberto.
jueves 30 de abril de 2009
Fue, es y será...
- ¿Y tú qué opinas?
- No opino sobre otros tíos, muchacha: yo, y solamente yo, soy el mejor hombre para todas y cada una de las mujeres...
SITUACIÓN ACTUAL:
Indirectas... Directas en la esquina de una calle. Bromas trascendentales, abrazos, silbidos formales. Besos de ida sin billete de vuelta. Halagos, elogios en un templo a la orilla del mar... Algo que el dinero no puede comprar...
CONSECUENCIAS:
Salgo a la luz, obligado, cada mañana, con un guión establecido, pero con bastantes dosis de improvisación... Desayuno de café y humo. Falsas modestias. No pongo diques al mar: me gusta nadar de oído. Me gusta soñar ilusiones, destrozar verdades como puños... Mentiras adornadas que me repito a todas horas...
Paso la tarde escribiendo mis propias películas. Un apurado silbido melancólico me anuncia una pronta retirada a mi pequeña habitación, y, por joder, me recuerda que hubiera sido mejor no haber nacido hoy de la cama... El débil y grácil pájaro, libre también, se estampa contra el oscuro muro de hormigón de la fachada del hogar del deseo... Mis pasos retroceden por no saber gritar al cielo gris lo rojo pasión que me gustaría que fuera. Por un "te adoro"... Por un mísero "te quiero"... Por pensar en cómo quererte cada día, me acuesto cada noche más solo...
MÁS BIEN PRONTO QUE TARDE:
Si de aquí a dos meses no te he olvidado, mátame...
miércoles 18 de marzo de 2009
Necesitaba esta canción...
Cuatro gotas
de alquitrán en la voz,
siete notas
empapadas de alcohol,
campanadas
en el fondo del mar,
carcajadas
que me hicieron llorar...
Con un loro
que blasfema en latín,
le hacen coro
los "sultanes del swing"
y una big band
con trombón y bombin
de Nueva Orleans
en mi funeral.
Y ese tango
compadrito del sur
y un fandango
de gitano andaluz
y un piano
con dos copas de más,
y unas manos
que lo sepan tocar...
Oraciones
para gente sin fe,
tentaciones
de volver a beber
el veneno
que tus labios me dan,
el obsceno
beso de la verdad...
La balada
de la casada infiel,
demasiadas
cosas por aprender,
el portero
de la Puerta del Sol,
el cartero
de tus cartas de amor,
el primero
en sacarte a bailar
un vals...
El vals
de la tristeza más triste del mundo,
la belleza que dilapidé,
la pereza de los vagabundos,
el rompecabezas que no terminé.
La palabra secreta, la mano
que planta violetas en el hormigón,
la maldita canción del verano,
la casa de citas de mi corazón.
Y el milagro del abecedario,
la tortuga que rompe a volar,
la ternura de los dinosaurios,
el aniversario de la soledad.
La liturgia de las despedidas
la bala perdida que viene por mí,
la nostalgia que amarga la huida,
la banda sonora de lo que viví...
La canción de los buenos
borrachos
que, de madrugada,
vuelven al hogar,
la canción que atropella los tachos
llenos de basura de la capital.
La canción que se canta al oido,
la canción que no quieres oir,
la cantamos los malos maridos
cuando, en el olvido,
pensamos en ti.
La canción de los buenos
borrachos,
que, de madrugada.
vuelven al hogar,
la canción que atropella los tachos
llenos de basura de la capital.
La canción que se canta al oido
la canción que no supe escribir,
la cantamos los malos maridos
cuando, en el olvido,
pensamos en ti...
jueves 5 de febrero de 2009
Que no me aclaro, que no...
que no acierto por más que intento,
que a veces no saben si estoy muerto,
y si estoy vivo les parece raro.
Al menos cada noche me caliento,
y me divierto capeando el instinto...
Siempre las mismas jodidas personas
que dicen y aseguran que no me cuido,
que malvivo y me paso con casi todo,
al minuto descorchan horas y horas
y juegan conmigo al juego del olvido,
olvidando y pasando rápidas las hojas...
Y hoy unos me quisieran enterrar,
mientras otros me dicen "te quiero" al oído.
Que les jodan, que por todos es sabido,
que ciertas palabras pueden encerrar
aliento para cualquier desvalido,
pero también el corazón desgarrar...
...
Saludos,
Alberto.
jueves 29 de enero de 2009
De fin a principio...
Esa foto me gusta más de lo normal.
Esta escopeta está sin calibrar...
No está bien consolarse en el mal ajeno
sopando con pan de centeno,
y silbando "maldeamores" sin sanar,
pero me sienta bastante mal.
Es como caer por un precipicio...
Es como reír para no llorar...
Saliste tarde de aquel bar
magullada, agitando a la noche,
sin más amor que el puesto,
sin más corazón que el ya vendido...
Y aquel cabrón ha venido
a decir: "¿bailas?". De repuesto,
se ha prestado a llevarte en coche,
y a tentarte en aquel bulevar...
Sin límites voy a llorar
por lo que jamás podrá ser
y lo que nunca ha sido:
en otras tierras ya han mojado
mis lágrimas de hierro forjado
un castillo de arena desvalido.
Será porque no quiero ver
mis ganas de quererte blasfemar...
Al fin y al cabo,
es como amar y no ser correspondido...
Saludos,
Alberto.
lunes 26 de enero de 2009
INTELECT-UALES (con hache, por favor...)
TÉ: infusión común.
ROLEX: 1.popular marca de relojes, 2.si existiera un relojero en la irreductible aldea de Astérix, se llamaría así...
Q: la letra.
EPI: compañero sentimental de Blas.
CAÍDA: la propia palabra lo dice.
PEDO: gas noble siempre salido del culo.
BARÓN: Barón Tyssen, Barón Dandy, Barón Rojo...
SUDA: 1.que está sudando, 2.pasotismo ("me la suda")
UN: artículo indefinido.
COCHE: automóvil.
FA: nota musical.
LADOSO: que siempre se encuentra en un lado o a un lado...
MÁS: disco con el que Alejandro Sanz saltó a la fama.
SIN: que carece.
MULLE: toquetear ("mullo mi cojín")
HOSTIA: guantazo sagrado.
MIRE: usté.
BUFA: véase PEDO.
CAÑAS: 1.cerveza, birra... 2.planta de tronco alto y largo.
SUENE: haga ruido.
POTEYE: el marino.
PETEN: que te...
DO: otra nota musical.
BAGO: perezoso, que no hiva ha klases de hortografía.
COÑOS: vulvas, chonas, aparatos genitales femeninos...
ORINA: pis.
GEL: champú para el cuerpo.
VLEER: político británico, de nombre Tony...
ASOMA: popular actividad del rey de Roma, que por la puerta...
DI: nota musical que me acabo de inventar...
ZURRÓN: maltratador.
JE: onomatopeya de la risa.
CUALO: viene a ser "¿lo qué?"
Saludos a todos,
Alberto.
P.D.: que conste que las explicaciones no tienen por qué ser coherentes... La coherencia no fue un factor que estuviera muy presente esa noche...
viernes 2 de enero de 2009
Año nuevo, vida igual...
Ayer me acosté con unas cuantas neuronas de menos, y unas pocas copas de más... A unas altas horas de la mañana... No sabría situarme exactamente... Hoy me he levantado con serias lagunas mentales... Con una bufanda, con olor a perfume de mujer, en la mesa del escritorio... Recuerdo haberla llevado atada al cuello en algún momento de la noche (la bufanda, no la chica...) pero no sé de quién es... Supongo que huiría despavorida, incluso dejando sus pertenencias en mi cuello, donde me hubiera gustado, en lugar de tener una bufanda, tener la piel de gallina todavía, o la marca roja de una boca impregnada en algún pintalabios del deseo...
Anteanoche reí... Lloré de risa... Y luego volví a reír... Nada más y nada menos que carcajadas provocadas por el alcohol, y por otras carcajadas, resultantes también de whiskis, rones y ginebras... Todo el mundo riendo... Exceptuando algunos soplapollas que usaron la madrugada para discutir y pelearse, intentando volver a los felices 13 años... Práctica y aparentemente todo el mundo está feliz...
Deambulé toda la noche de garito en garito... Saludando a la gente, encontrándome con algún colega que hacía tiempo que no veía... Hasta que algunos de mis amigos se cansaron de ir a mi ritmo, y me pararon los pies... Y luego me invitaron a una copa... Atando perros con longaniza... Desaparecí... Volví a aparecer...
Bebí, fumé, volví a beber... Anduve, hablé, me contuve... Grité, bailé, me mareé... Me perdí, me encontré, me apoyé en la barra de un bar... Y hoy me pregunto: ¿cuál es la diferencia entre anteanoche y cualquier otro fin de semana de mis últimos cinco años, y mis próximos veinte? Ninguna... Ah, bueno, tal vez sí... Que al menos estaba cerrado el bar donde todos los domingos a las 22 horas voy a hacerle el boca a boca a mis penas... Qué día más triste...
Feliz Año Nuevo para los que quieran tomárselo feliz...
Alberto.
miércoles 31 de diciembre de 2008
Adiós, adiós...
Suena una canción triste por la radio... ¿Era blanco el gato que se me ha cruzado hoy, o era negro? Trece minutos quedan para las cuatro de la mañana... Pijama nuevo amarillo... Toco la madera del escritorio... 31 de diciembre... Otro año más a la basura...
Sólo me planteo una meta este año que va a empezar: sobrevivir... ¡Qué crueles son las hojas de los árboles, que no preguntan antes de caer! El mal de males: el pensamiento. ¿Por qué pensar reporta algo tan malo como preguntas, respuestas inadecuadas sin fundamento, daños colaterales...? Es como si la bala disparada revotara hacia su dueño... Como si escupieras y te ahogaras en un inmenso mar... ¿Qué inventor tan inconsciente nos impuso la conciencia a algunos, y a otros no? ¿Acaso se creía Dios para poder hacer eso?
Y ella... Tan grácil y seria, perspicaz y delicada... Cada vez que giro una esquina la imagino despidiéndose de mí, como la última vez que la vi... El recuerdo algunas veces nos juega malas pasadas. Algunas veces nos roba alguna lágrima, y otras nos cierra a cal y canto... La llave cae al fondo del río... Será imposible que la coja quien beba para olvidar...
El reloj, que hace a su vez de juez impasible e imperturbable, me está cantando un bolero cruel y malintencionado desde hace ya un tiempo... Trazaré un plan para acabar con él... Y jamás volveré a confiar en el tiempo como sanador de heridas, o como remedio para disimular la inmadurez y estupidez crónica...
Adiós, adiós...
Alberto.
martes 30 de diciembre de 2008
Feliz Navidad y próspero Año Nuevo...
Pero este año es diferente... En plena cena de Navidad, en casa, con la familia, mi hermano se levantó de la mesa, y dijo: "Aquí tengo el regalo de Navidad...". Y, en una caja más propia de un anillo o una pulsera, había... ¡un chupete! ¡Voy a ser tío por primera vez! Tenía unas ganas inmensas, y ha sido el mejor regalo de Navidad que me han hecho jamás...
En fin, que parece ser que este año 2009 lo voy a recibir con otra cara... Al menos hasta agosto que nazca el pequeño...
Feliz Año Nuevo a todos...
Alberto.
jueves 11 de diciembre de 2008
THE END
Cabe decir que el último fragmento de película utilizado es de la película Big Fish, del gran Tim Burton. Una de sus películas más modernas, y una de mis favoritas...
Saludos a todos, y hasta la próxima.
martes 2 de diciembre de 2008
I Semana Temática de Cine (quinto fragmento)
[...]
Edward narrando: Aquella noche descubrí que la mayoría de seres que consideramos perversos o malvados, en realidad sólo son unos solitarios o les faltan modales...
A la mañana siguiente:
Señor Calloway: No he matado nada, ¿verdad?
Edward: A unos cuantos conejos, pero creo que uno de ellos ya estaba muerto...
SC: Eso explica mi indigestión... Aaammm... Gracias... Me equivoqué contigo, chico... No tendrás mucho, pero de lo que tienes, tienes mucho... Podrías conseguir cualquier chica...
E: Sólo hay una a la que quiero...
SC: Se llama... Sandra Templeton... Estudia en Auburn... El semestre está apunto de acabar, así que date prisa...
E: ¡Gracias! ¡Gracias, señor!
SC: ¡Buena suerte, chaval!
Edward narrando: Después de despedirme subí a tres trenes distintos para poder llegar a Auburn esa misma tarde...
[...]
El fragmento de ayer, amigos, correspondía a la película Happiness, película que mezcla, a mi modo de ver, perfectamente el drama con la comedia, teniendo algo más de lo segundo que de lo primero. Una película de quien, a mi juicio, es
Saludos, y a por la siguiente película, que no sé si alguien dudará de cuál es... Incluye una buena frase, bastante reconocible si te llegó cuando la escuchaste por primera vez en la película...
domingo 30 de noviembre de 2008
I Semana Temática de Cine (cuarto fragmento)
[...]
Hijo: Papá...
Padre: ¿Sí, Billy?
H: ¿Qué significa... "correrse"?
P: ¿Correrse?
H: Ya sabes...
P: Bueno... Habrás notado alguna vez que tu pene se pone erecto... Pues... en ocasiones se excita tanto que sale disparada de él una sustancia lechosa...
H: ¿La corrida?
P: Sí... Aunque la palabra correcta sería "eyaculación"... Billy...
H: ¿Sí?
P: ¿Te has corrido alguna vez?
H: Sí...
P: Eeehhhh, Billy, si no te ha pasado, no importa...
H: Pero si... si me... si...
P: Billy...
H: Les ha pasado a todos los de mi clase... y yo también quiero correrme...
P: Bueno... Tranquilo, ya ocurrirá... ¿Has intentado jugar con tu cuerpo?
H: Con mi...
P: Con tu pene...
H: Algo...
P: ¿Qué sentiste?
H: Mmmm... No lo sé... No sé qué debo hacer...
P: ¿Quieres que yo... te enseñe?
H: ¡No, no! Yo no soy normal...
P: Oh, no, Billy, no... ¡No te preocupes! Eres muy normal... Te correrás... un día. ¡Ya lo verás!
[...]
Primeramente, disculparme por esta demora en las actualizaciones. La culpa la tiene que, para un universitario, la fiesta empieza el jueves por la noche... Haces cosas en lugar de dormir, y luego tienes que descansar en lugar de hacer cosas... Y se va amontonando la faena... Disculpas.
Respecto al fragmento de hoy, es de una película que descubrí por error, y me encanta. Mezcla drama y comedia a partes iguales, y muy bien mezclado... Por cierto, todas las películas que voy poniendo aquí, las tenéis en la lista de películas de la columna de la derecha, en la parte de abajo. Así que, si alguna que he puesto queréis saber más de ella, pinchad ahí.
El último fragmento que puse fue de la película El gran Lebowski (efectívamente). Peliculón donde los haya, y mi película favorita. El fragmento en cuestió
Bueno, ahora a adivinar el fragmento de hoy. Si has visto la película, seguro que la reconoces al instante...
Saludos.
jueves 27 de noviembre de 2008
I Semana Temática de Cine (tercer fragmento)
[...]
Quintana: ¿Estáis listos para que os follen? Veo que habéis conseguido llegar a semifinales... Dios mío, tío... Seamus y yo os vamos a follar vivos...
Jeff: ¿Sí? Bueno... En fin... Eso es lo que tú opinas, tío...
Q: Déjame que te advierta una cosa, pendejo... Como nos vengáis con alguna chorrada... como saquéis una pipa en la bolera... Os la quitaré, os la meteré por el culo, y después voy a apretar el gatillo hasta que haga "clic"...
J: ¡Jesús!
Q: Tú lo has dicho, tío... Nadie le toca los huevos a Jesús...
[...]
Este fragmento es bastante facilito, chicos... Como única pista, decir que es mi película favorita. Los que me conocéis lo tenéis bastante fácil.
Respecto a la película de ayer, se trata de La marrana, una película de José Luis Cuerda, protagonizada por Alfredo Landa y Antonio Resines (menudos... je, je...)
Ese fragmento, especialmente el último párrafo, me gustó bastante. Apuesto a que no lo habéis leído bien, y os invito a releerlo. Como siempre, os recomiendo verla, aunque no aseguro que os guste... Pero en fin, si el saber no ocupa lugar, el ver películas tampoco. El premio de ayer se lo llevó Espita Gorgorita, que acertó con la película de La marrana. Espita, no te preocupes que ya estoy pensando los premios... No tenía ninguno pensado porque no pensaba que nadie se metiera a leerme... Y menos que, además, acertaran... je, je...Bueno, os dejo con el fragmento de hoy. Aviso, que buscaré premio para el acertante, pero penalizaciones también para los que no lo acierten... Que tiene delito no conocer este momento mítico...
Saludos.
martes 25 de noviembre de 2008
I Semana Temática de Cine (segundo fragmento)
[...]
Sobrino: Mire, tío Bartolomé... Yo no sé la idea que vuestra merced se ha hecho sobre mí, pero le digo que más segura está la zorra dormida en su guarida, que el oso a la intemperie con su bocaza abierta...
Tío: Si supiera qué quieres decir, te diría que me gusta que seas sentencioso... Yo también lo soy, ¿eh?, y me parece que es señal de que se anda bien de luces... Y no como otros, que parece que tienen el seso de la cabeza en la punta del carabillo... Pavos.
S: ¿Quiere que le diga la verdad, tío? Yo soy un desertor con la cabeza puesta a precio. Dejé a mi señor, don Gonzalo Fernández, el hermano del Conde de Ureña, plantado en el asedio de Granada, y he dado más tumbos, cabezadas y traspiés en estos seis meses, de los que cualquiera podría dar en siete vidas. Ahora voy a Portugal...
T: Ahora irás donde diga tu tío... Mira, lo primero que tenemos que hacer si te están siguiendo...
S: Pero, ¿quién me va a seguir?
T: La Santa Hermandad... Que ya habrá mandado tu señor bandos para que se te detenga, porque tanto aprecio como te tuviese antes, tanto odio te tendrá ahora...
S: No me odiará mucho entonces, no crea...
T: De todos modos, tenemos que ir campo atraviesa...
S: Pero si eso ya lo estaba haciendo yo... Y vuestra merced también, por cierto... O sea que de algo se iría escondiendo...
T: ¿Yo esconderme? Yo iba buscándote... Y unos que te vieron y te conocían me indicaron el camino...
S: Ya... Mire, tío, a mi no me ha visto nadie que me conozca desde que enseñé la espalda en tierra de moros...
T: Bueno, bueno, bueno... Más vale que sigas pensando así, sí... estarás más tranquilo Ya te cuidaré yo del peligro... ¡Qué remedio!
S: Pero, ¿cree que alguien que viene de Granada hasta aquí sólo necesita que otro le cuide...?
T: Tu sí. Para empezar, la marrana llama la atención. Es como una nave con las velas desplegadas. Así que...
S: ¡No!
T: No, no, no... Ya, ya sé que no quieres, sí; que a la marrana ni tocarla, sí... Allá tú, pero... no sé si te das cuenta que estas tierras son de don Fadrique, del duque de Alba. Y que no se puede ir de pueblo en pueblo con un cerdo, sin pagar los maravedises que está mandado. Porque, ¿tú has pagado algo por lo que pueda ir comiendo el animalico, así al paso como vamos?
S: Pero, ¿qué voy a pagar yo, tío? Qué ideas se le ocurren...
T: No, no, no... Si yo te lo digo porque muchas veces, tan buenas son razones, como ajo de herida.
S: ¿Quiere vuestra merced algo de comer?
T: ¡Hoooooooooooombre sobrino! ¡Qué pregunta más oportuna...! Sí, porque... las horas buenas para comer, varían mucho, muchísimo, sí... Para los ricos, por ejemplo, las mejores son... las que tienen hambre. Mientras que para los pobres son... cuando tienen algo que llevarse a la boca. Porque tú habrás visto que los hombres somos como... como el plomo y el oro. Que una libra de plomo, pesa lo mismo que una libra de oro. ¡Son iguales! Pero no se les tiene el mismo aprecio… ¿Me entiendes?
[...]
Respecto al fragmento de la película de ayer, estaba sacado del film Gremlins 2, de Steven Spielberg. Recuerdo esa película (tanto la primera parte, como la segunda) con cierto cariño, tal vez, dada la edad con las que las vi... Pero bueno, ese
fragmento es mi favorito, cuando el gremlin inteligente es entrevistado por Fred (el de la familia Monster...) en el edificio de un prestigioso canal de televisión de Nueva York. Me parece cargado de mensaje, con todo eso de que quieren "civilizarse". La mejor parte de todas, a mi modo de ver, es la siguiente: "[...] Tenga en cuenta que hasta ahora nunca habíamos estado en Nueva York. Aquí están los teatros de Broadway, tenemos que aprender a sacar entradas. Sabemos que hay delitos en las calles, pero creo que eso puede verse gratis. Queremos lo esencial: muebles de comedor, muebles de dormitorio, cómodos plazos que, hasta ahora se nos habían negado... [...]"Ale, a intentar adivinar la película de hoy.
Saludos,
Alberto.
lunes 24 de noviembre de 2008
I Semana Temática de Cine (primer fragmento)
[...]
Fred: Quizá sepan ya que una raza de extraños seres ha invadido el edificio Plaza. Y un detalle aún más impresionante: una de las criaturas... eeeeehhhh... "criaturas", ¿le parece adecuado?
Criatura: Aja...
F: Una de las criaturas es capaz de hablar. Y va a conversar con nosotros ahora mismo. Creo que lo que el público querría saber es... criaturas, ¿qué es lo que quieren ustedes?
C: Fred, a mi entender, lo que queremos es lo que quieren todos, lo que usted y los espectadores ya tienen: civilización.
F: Sí, pero, ¿de qué clase de civilización está hablando, criatura?
C: Del refinamiento, Fred, las sutilezas, diplomacia, compasión, imperios, modales, tradición... Ese es nuestro objetivo. Podremos dar pasos en falso, pero... sí a la civilización. La convención de Ginebra, la música de cámara, Susan Sontag... Todo aquello por lo que los hombres han luchado durante siglos, a eso es a lo que aspiramos, queremos ser civilizados. Mire por ejemplo a este tipo de aquí, ¿diría que es civilizado? No, claro que no. Divertido tal vez, pero no civilizado. Tenga en cuenta que hasta ahora nunca habíamos estado en Nueva York. Aquí están los teatros de Broadway, tenemos que aprender a sacar entradas. Sabemos que hay delitos en las calles, pero creo que eso puede verse gratis. Queremos lo esencial: muebles de comedor, muebles de dormitorio, cómodos plazos que, hasta ahora se nos habían negado...
[...]
¿Alguien sabe de qué película estamos hablando? Es mi momento favorito de esta película, vista hace mucho, mucho tiempo, pero tiernamente recordada...
I Semana Temática de Cine (presentación)
Momentos que, para mí, son cruciales, inmejorables, curiosos, insustituibles... en algunas películas que me gustan.Espero que sean de vuestro agrado los fragmentos de películas que voy a poner.
Saludos,
Alberto.
P.D.: siempre podéis comentar poniendo la película de la cual creéis que he extraído el fragmento... Si veo empeño, incluso haré un pequeño concurso...
sábado 15 de noviembre de 2008
No más...
miércoles 12 de noviembre de 2008
La publicidad como arte...
Si consideramos un arte el cine, por ejemplo, ¿qué diferencia tiene con la publicidad? Son muchas las similitudes entre rodar una película y hacer lo mismo con un spot, por no decir que el proceso de creación es prácticamente el mismo. Incluso hay directores de cine que dirigen anuncios de televisión (véase el spot de Freixenet de la pasada Navidad...). En cambio, nos interesamos y preguntamos acerca del director de ciertas películas, nos informamos, le echamos un vistazo a su filmografía... Pero jamás hacemos lo mismo con los publicitarios, a pesar de que lleven a sus espaldas cientos de anuncios, y, para más inri, aunque hayan sido algunos de esos anuncios premiados o muy bien valorados. Mucho me temo que la diferencia se encuentra en el hecho de que una película (supuestamente) no nos quiere vender nada. Nadie se sentaría en una butaca, o en un sofá a ver unos cuantos anuncios con los amigos (a no ser que nos encontremos en algún festival de publicidad), y, es más, si estamos viendo la televisión y aparecen los spots, procuramos cambiar de canal...
Pintar un cuadro... El artista tiene una idea, realiza sus bocetos, y más tarde plasma el dibujo en el lienzo. En publicidad, el creativo tiene una idea, realiza sus propios bocetos (guión, storyboard...) y luego rueda el anuncio, o lo plasma en papel, o lo emite por la radio... Pero luego, el cuadro se vende, o es expuesto, o simplemente cae en el olvido. Pero un anuncio va a hacerse público con la meta de intentar convencer, persuadir y/o informar, incluso, tal vez, con el fin de vender cualquier otro arte, como un cuadro, una obra literaria...
Creo que lo que nos hace dudar entre si la publicidad es arte, o no, es lo efímero de su mensaje y la creación en masa de anuncios, entendiéndolos como un producto. Todos estamos de acuerdo en que la arquitectura es un arte, o la pintura. Pero ninguno diríamos que nuestro humilde piso, un séptimo de la calle Pintor Sorolla, es una obra de un artista, o que es una obra de arte. Lo mismo pasa con la pintura, puesto que las ilustraciones de una revista, las imágenes de un libro, etc., no las consideramos arte, a pesar de que, tal vez, hayan sido más trabajadas que algún cuadro de algún que otro artista actual que ve el arte en cuatro borrones en un lienzo...
Con la publicidad pasa exactamente igual. El hecho de hacer anuncios "a go-go" hace que no tengamos una concepción de "arte" para con la publicidad. Pero por todos es sabido que hay festivales de publicidad, donde se premian los mejores spots, al igual que hay premios de literatura, de pintura, etc. Solo que, un cuadro y una novela perduran en el tiempo. Puedes colgarlo de la pared, o colocarlo en la estantería y verlo o releerlo cuando quieras, que suele apetecer su revisión al cabo de un tiempo. Pero un anuncio no... Si es en papel, como si es audiovisual, suelen tener un corto periodo de vida. Pero, eso sí, tal vez, en una semana veamos cientos de veces más un anuncio que las veces que nos vamos a leer una misma novela en toda nuestra vida... Hoy en día, el consumo de publicidad es mayor que el que hacemos de cualquier otro arte. Y, sinceramente, porque cubrimos unas necesidades fisiológicas a diario, si no me atrevería a decir que consumir publicidad es la cosa que más hacemos a lo largo del día...
Porque, ¿qué no es publicidad? Todo es publicidad, y lo digo bien convencido: desde un spot como tal, a las cortinas colocadas en un supermercado, hasta el color de las paredes de los edificios... ¿Qué no quiere convencer, persuadir e/o informar? Según la Teoría Institucional del Arte, cualquier cosa puede adquirir el status de candidato para la apreciación dentro del sistema cultural llamado "mundo del arte". Cualquier cosa puede ser arte si alguien, de entre un número de cosas, las hace obras de arte. Para que algo sea una obra de arte no es preciso que tenga algún valor real. El problema es que pienso que no vemos a la publicidad como una aliada, sino como un jodido engorro que nos hace cambiar de canal cada vez que aparece; como una página malgastada del periódico; como minutos perdidos en la radio... Pero no pensamos que la publicidad es la fiel financiadora de todos los medios de comunicación, y que, sin ella, no tendríamos estos medios...
¿Qué si no tiene más papeletas para ser un arte, que algo que consigue introducirse en todas y cada una de las facetas de nuestra vida? Algo que, además de ofrecernos cierta información, nos financia casi todas las fuentes de entretenimiento que tenemos...
Un "sí" para la publicidad como arte...
Alberto.
miércoles 29 de octubre de 2008
Alta fidelidad...
Este doloroso insulto a la razón.
Este juego de adultos necios.
Este nudo en el corazón.
La desidia en tu trato humano
sazonó el odio que compartimos.
Pero ni yo dejo de tender la mano,
ni tu de defender mis timos.
No digo que lo nuestro sea imposible,
sino falto de amor y de cariño.
Un beso sólo significa un guiño
que sujeta mi alma a un imperdible.
Los sapos no se usan de placebos,
los príncipes azules fueron masacrados.
¿Quién se atreve a mimar desamparados,
minando otras aguas con más cebos?
No soy un hombre cualquiera,
sino un primo lejano del mono.
Quien quiera dios que me quiera,
que escriba mi nombre en su lomo...
Saludos,
Alberto.
martes 17 de junio de 2008
Una cosa que tengo...
Tengo una margarita,
humillada en lo alto del portal,
con una lágrima forzada
que se le columpia por la piel.
Y cuando su rodilla vertebrada
sostiene penas con vinagre y hiel,
su rostro triste pide a gritos
un halo de esperanza, un vaivén,
un tarro de chistes con miel.
Y yo dibujando corazones
en el vaho de los cristales,
de color rojo, tirando a negro,
o a gris, tal vez.
Silbidos que lanzo al aire,
y que el viento los convierte
en su pasto, quizá en tornados,
y volvemos a volver...
La fe que adoramos los ateos
ni aguantas el corazón en el pecho.
No estamos en condiciones iguales
hasta que no quites el grito del cielo.
Nosotros, con las mismas edades,
distintos caminos...
Pero idénticos finales...
¿Quién puede creer en el amor de oído?
Crees en la recesión,
en la humilde retirada de mis malogradas tropas.
No conoces el futuro,
pero te aspavientas con tus truncados recuerdos.
Eres mi querida cárcel, mi reo...
el sitio de mi recreo...
Mi orgasmo de miocárdio,
mi cana de medio pelo...
Mi maestra favorita, mi balanceo.
Soy dado a escribir
las noches que balbuceo...
¿Con quién me acuesto?
Joder, con mi propio ceño fruncido...
Con mi cálida respiración
rebotando en la almohada.
Con el frío otoñal de mis sábanas.
Con el murmullo de un trío de agujas de reloj,
capaces de asustar al más afamado de los nihilistas.
Con sonidos, con grillos, con ronquidos lejanos...
Con la fe que adoramos los ateos...
Saludos,
Alberto.
lunes 16 de junio de 2008
Mi última producción...
Saludos.
Enlace: http://es.youtube.com/watch?v=rwkOjlOcJUs
miércoles 20 de febrero de 2008
Despropósito número 1
¿Sabes eso que no tienes nada? Eso de andar por no estar parado. Eso de reír por no llorar. Eso de intentar no echar una lágrima en valde. Eso de que te falta energía en las cosas que haces. Ese dolor de espalda que te atabalea. Ese coto vedado donde te mueves. Eso de huir de lo conocido. Eso de poner pegas a todo. Eso de querer cambiar de horizontes, cambiar de ambientes...
Eso de evadirte de ti mismo. Eso de no poner acento. Eso de no saber hacer nada bien. Eso de estar de más. Eso de sobrar en cualquier sitio. Eso de mirarte en el espejo, y devolverte éste una caricatura de ti mismo. Eso de caminar bajo el misterio. Eso de rezar a la luna para que no se esconda. Eso de no saber diferenciar las peras de las manzanas...
Esa expresión de perro abandonado. Esa ficción que te apabulla tristemente. Ese niño que llevas dentro, que te ancla y te confunde. Esa madurez que te intimida. Esa obligación que te engomina. Esa realidad que te humilla y ofende. Eso de evidenciar con hechos y palabras. Eso de no saber adónde ir. Eso de pensar tan lejos. Ese dolor de cabeza por un mal trago. Ese funeral por un alma truncada...
Ese pez que muere por tu boca. Ese hipo que se corta con tus gestos. Ese tipo que ronda por tus besos. Esa partenaire que se coló en la última escena. Ese gol en el último minuto. Ese suspenso en materia de amoríos. Esa X cuando se quiere decir Y. Esa cereza en el roto de la oreja de un descosido. Ese "¿por qué?", ese "¿cuándo?", ese "asimismo"...
Saludos a todos.
lunes 28 de enero de 2008
Ara no es fa, però jo encara ho faria...
ARA NO ES FA, PERÒ JO ENCARA HO FARIA
Ara no es fa, però jo encara ho faria:
una galera armaria de nits
o un galió amb les veles més fines,
i amb cent pirates com la meva sort.
No pregunteu quines mars fendiriem
—foren aquelles on calgués valor.
Ara no es fa, però jo encara ho faria:
ells foren lladres de l’argent i l’or
i foren lladres si perles hi havien
—jo robaria només per amor.
Fos amb engany si de grat no venien,
jo robaria les noies dels Ports.
I encara sóc cert de trobar una illa
on les penyores pogués amagar,
i fer pagar les més belles estrenes
a les donzelles sota el meu capsal.
Al pler del vent, desplegades les veles,
voldria ésser el més brau capità.
Ara no es fa, però jo encara ho faria
—si d’un amor sofrís el desengany—
lligar l’atzar de la mar a ma vida
i anar tan lluny que no pogués tornar.
Oh, si el vaixell duia el nom de l’amiga
—de tant d’enyor llanguiria la mar.
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El otro día me encontré con un libro de cuando yo iba al instituto. El libro era de valenciano. No sabía por qué, pero en a derecha de la página de la derecha ponía "Joan Salvat Papasseit".
En aquel momento, lo primero que hice fue buscar en Google quién era ese tipo. Y me encontré con esta preciosidad. Se podría decir que es de sus poemas más conocidos, e incluso Loquillo tiene una canción con esta bellísima letra. Me ha sentado increiblemente bien leerla. Leedla arriba.
domingo 6 de enero de 2008
No me jodas...
Conocidos, vecinos, compañeros, interesados, hadas, usureros... ¿Y los amigos que hacen válidos los consejos? Soy un bándalo. Un vómito de alfileres. Usufructo sin deuda ni papeles, ni devolución, ni pago, ni quehaceres. Un ujier de cámara, un perro maleable sin collar de longaniza. Un vaso de ceniza, unos brazos en cruz, un libro en la estantería... Un tiro al aire que espabila. Un pie derecho, un bastón, un casino. Un burro que grazna, un cuervo que rebuzna con sentido. La razón de las almas descarriadas. Usurero sin tiempo ni destino...
Si te falta un abrazo, te lo debo yo desde hace ya tiempo. Si me buscas un día, hazlo en un enterradero. No oirás mis pasos cuando pase, porque no piso con fuerza el piso que tú pisas. No soy desabollador de la vergüenza. Hablo en cristiano, y te acompaño en tus proezas. Pero no me escuezas más la herida, que un día me heriste sin quererlo, puesto que me queda un suspiro en nuestro infierno. Un halo de esperanza me acompaña. Mi mejor beso te lo presto, a condición de que algún día me sea duvuelto sin creces ni mesura. Si el aprecio que te tengo, imagina, fuera trigo, tu corazón sería un silo...
Saludos a todos,
Alberto.
miércoles 12 de diciembre de 2007
Mortadelo y Filemón en la UA
Y que cumpláis muchos más...
Ayer presencié en la biblioteca de la Universidad de Alicante (la UA) un grandísimo espectáculo, que podrían haber protagonizado perfectamente nuestros queridísimos agentes de la T.I.A.. Como todos sabemos (el que no lo sepa, que se cuestione su planeta de procedencia) llega la esperada Navidad. Todo nuestro alrededor está adornado con luces de colores, árboles de... de la marca que sean, guirnaldas, papás noeles... En algunos establecimientos podemos encontrar figuras a tamaño natural de algún Rey Mago, algún pequeño portal de Belén... Y en otros establecimientos podemos encontrar barras de pan de kilo, chuletas de cordero, e incluso alguna que otra revista del corazón que todavía se mete con Rocío Jurado... Vamos, todo productos navideños...
Vamos a lo que nos compete... Situémonos: biblioteca de la Universidad de Alicante, con sus universitarios, empleados de seguridad, bibliotecarios... La universidad será el único reducto que he visto que todavía no ha adornado sus dependencias con motivos navideños. Ayer hubo un intento...
Subían las escaleras dos empleados con un árbol enorme, todo adornado ya (que bien podían haberlo adornado una vez arriba). Os recuerdo que estoy en la biblioteca... Después de toda la discusión (en voz baja, eso sí) de dónde carajo debería ir el árbol, a una mente maravillosa y bibliotecaria se le ocurre ponerlo en una esquina. Lo que no pensó es que el árbol llevaba luces, y el cable que de éstas salía, había que enchufarlo, pasándolo por detrás de unas estanterías, además de adquirir un cable más largo. Se hizo todo eso por sus santísimos cojo*#%...
Una vez con el cable en sus manos, era cuestión de segundos el poder admirar el increíble espectáculo que es ver un árbol de Navidad enchufado por primera vez ese año. Un honor que sólo un bibliotecario que lleva una tremenda carrera en bibliotecas de todo el mundo puede llevarlo a cabo... Toda la gente miraba con muchísima ilusión al elegido por todos para la proeza de enchufar las luces... Y... por fin llegaba el momento tan esperado... Alguien soltó alguna lagrimilla y todo... El enchufe se introdujo en el enchufe receptor (o como cojones se llamen esas cosas...) y...
¡SÍ, SÍ, SÍ! ¡ERAN LUCES DE NAVIDAD CON MÚSICA! SONABA EL "25 DE DICIEMBRE" (FUM, FUM FUM) CUANDO DE REPENTE SE ALTERARON TODOS Y SALTARON A DESENCHUFARLO. PERO SONÓ LA DULCE MELODÍA HASTA CASI MEDIO MINUTO, YA QUE EL CEREBRO DE LA OPERACIÓN NO ALCANZABA A DESENCHUFARLO...
Desde luego... tanto estudiar biblioteconomía para esto... El día que hablaron de el cuidado que hay que tener de no decorar la biblioteca con artículos navideños que lleven música, faltó a clase...
A mis queridísimos bibliotecarios,
Alberto.

miércoles 14 de noviembre de 2007
LA CAJA DE LOS SENTIDOS
- No te preocupes, no lo haré...
- Me sé la casa de memoria.
Palpando cada rincón del humilde piso de Calderón de la Barca, número 17, ella mostró a su compañero el camino hacia la habitación. En el ambiente se podía oler la desesperación, la inspiración, la sentencia de dos pieles condenadas a juntarse esa noche...
- Hace frío aquí, ¿verdad? Voy al baño a por una estufa.
- No te preocupes, cariño, con el edredón nos basta...
Los torpes pasos del muchacho empezaron a avivar la llama de lo que estaba por llegar. Fue a parar todo su cuerpo al borde de la cama. Por la ventana, la luna, salpicada por lluviosas estrellas blasfemantes, era la única espectadora. La muchacha, mucho más confiada, silenciaba el grito del nombre de su amado, bajo las humildes sábanas de soledad que bañaban su alcoba.
Él se torció hacia ella. A ambos les palpitaba el corazón por duplicado. A través de sus labios podían sentir el corazón de su compañero. Cada latido quemaba: les erizaba la piel del alma. Sus abrazos derrochaban amor por peteneras...
Para cuando ella pudo darse cuenta, el sonido, el sabor... ya habían exterminado las bofetadas de las lágrimas de desconsuelo de tantas noches truncadas. Ella estaba realmente enamorada. Nunca había sentido nada igual. Estaban tan a gusto, que cualquier apretón o abrazo creían que andaba desarropado.
Sentían la materia de lo material, e intentaban percibir lo inmaterial. El denso olor a sudor desbordado abofeteaba las paredes del cabezal de la cama. El calor de los dos cuerpos entrelazados pronto envió al exterior al frío de la habitación, sin acuse de recibo. La mirada empezaba a acostumbrarse a la oscuridad. Para entonces, toda luz era innecesaria.
Se les acabó la pesadilla de soñar que quieren escalar, pero no tienen con qué tocar; la odisea de haber querido alguna vez alcanzar el punto más alto de algún lugar; aplaudir sin sentir el choque de la otra mano. La puerta de su adolescencia hacia la madurez se empezaba a alicatar con rosas, al son de un torpe y primerizo playback de Jane Birkin y Sege Gainsbourg.
Les salía gratis ser felices... Y pensaron que, mientras que el amor sea amor tan solo, sería todo mucho más bonito...
Ella, cansada de jugar con el amor al escondite, se había colado a jugar en el casino de los días eternos. Apostó todo cuanto pudo, a cambio de la llave de su intimidad.
- A veces tienes cosas de niña...- dijo él.
Ajenos de lo que pasaba en el mundo, cada día se acostaban juntos, pero despertaban en distinta habitación, en distinto lugar. Fueron tiempos difíciles para el amor, pero el chico decidió envolverse sus alas en papel de celofán. Sus obligaciones les robaban sus días, sus momentos, su pronta madurez... Pero al caer el Sol, cerraban los ojos de sus destinos, y se inventaban el futuro.
Pero una noche, a la hora en que se alinean las agujas del reloj, ella desapareció. Sólo dejó un hueco en el colchón, carmín en la almohada y un número de teléfono al que llamar. Fueron tiempos difíciles para terminar la canción de amor que algún día juró escribirle...
- Mientras la tierra gire, y nade un pez, hay vida todavía...- pensó.
Después de un tiempo, ya casi nunca echaba de menos echarla de menos. Y sólo su corazón se atrincheraba a menudo, cuando llegaba el ocaso, en algunos días bastante señalados... Nunca nadie volvió a abrir la caja de sus sentidos de aquella manera...
viernes 26 de octubre de 2007
La satisfacción...
"Mientras que tenga alguna necesidad, inquietud, tristeza, soledad... me quedan algunas razones para vivir. La satisfacción es muerte..."
martes 23 de octubre de 2007
A ESTO LE HACE FALTA UN BUEN TÍTULO... (acepto sugerencias)
Y vaya noches... Descubres quién eres realmente. Descubres el eterno llorón que llevas dentro. Descubres que de bueno que eres, eres tonto. Deseas un ritmo pegadizo para la banda sonora de los años que te quedan por vivir, pero sabes que en tus composiciones sólo van a entrar las jodidas canciones de verano, para intentar que no pienses en nada más... Tiendes una mano y sabes que ya no te van a coger ni un dedo. Añoras la lágrima que algún día tu ojo expulsó en vano por el amor de alguna mujer, ya que te encuentras con el desánimo suficiente para volver a expulsarla. Te resignas, e intentas beber para olvidar lo sucedido.
Mezclas, te maltratas, te destrozas... e intentas, humildemente, asesorarte erróneamente. Quiero decir, que intentas echarte la culpa de todo: de tu eterno fracaso en la vida; de los dos pájaros que nunca mataste de un tiro porque no lo creías conveniente, pero resulta que sí que lo era; y, sobre todo, de tu descalabro contra el muro que ha supuesto para ti el amor... y recuerdas que estás apoyado en la barra por esto último. Pero al final te redimes pagándote una copa más. Y una chica te pregunta: "¿qué tal estás?". Entonces piensas si deberías abrir la boca (la misma por la que murió el pez), y acabas haciéndolo, por petición popular.
"¿Te ocurre algo?", te preguntan. Claro que te ocurre algo: no deberías estar así. "¿No me ves?". Pero nunca unas palabras tuyas habían caído tan hondo, y no me refiero en la muchacha, sino en el mar de las estupideces y palabras fuera de lugar. Tu discurso aburrido sólo sirve para obligar a la oyente a girar la cara y mirar a otro lugar. Bueno, sí, te sirve a ti. Te sirve para demostrarte hasta dónde eres capaz de llegar para sentirte bien. Eres capaz de insultarte y martirizarte para lograrlo. Como un púgil doblando las campanas en la catedral de la quimera, te sientes humillado por tu propia culpa.
Intentas darle a todo un toque de humor. Muy propio de ti, eterno perdedor... Bueno, al menos le quitas un poco de hierro al asunto. Luego pruebas a meterte con otra gente, sin llegar a menospreciar, para intentar consolar tu pena interior, ya que no quieres que se manifieste exteriormente. Cobarde de mierda...
Más tarde os separáis y piensas que, de principio a fin, la has cagado. Haces bien, ya que ningún jodido soplagaitas como tú tiene la mala suerte de topar con alguien que te pregunte "¿cómo estas?" a las seis de la mañana...
Te resignas y logras nublarte la vista con una última cerveza, haciéndote honor a ti mismo, y a las veces que has dicho que no mezclarías bebidas... Hace calor. ¿Qué esperabas? Aún queda el veranillo de san Martín... Las piernas empiezan a dolerte, y te das cuenta que, en el pub en el que estás, hay algo más que un aparato de aire acondicionado que te ata a la barra... Sabes perfectamente lo que es: son horas, minutos y segundos. Son tropiezos, son cabezazos. Son errores, tal vez, pero en ese momento no prestas atención a lo que podría ser tu sentido común.
No aguantas más, y decides salir fuera, antes de caer rodando en la pista. Allí esperan tus amigos, a los que habías perdido hace un momento. No sólo les faltas el respeto, sino que los defraudas, y acto seguido se lo vuelves a faltar.
Luego, después de lo que ha ocurrido, no piensas en arreglar algo. Eres un puto orgulloso de mierda. Lo dejas todo, incluidos los amigos, y vuelves dentro del local, buscando algún soplo de aire que, sea del tipo que sea, te haga olvidar. Por mucho que hayas bebido, no eres tan tonto, y has descubierto que ya no pintas nada allí. Sabes que ya no te van a preguntar “¿cómo vas?”. Sabes que no te van a dar una palmadita por la espalda, aunque suene a consuelo. Sabes que ahora sí que es el aire acondicionado la única cosa que te puede atar al local. Caes en la cuenta de que tal vez has molestado a tus amigos por tu extrema gilipollez. Tú entras y vuelves a la barra. Vuelves a pedir una cerveza. Y entonces comienzas a dar vueltas por la pista, intentando encontrar lo que sabes que no vas a encontrar nunca. Después de algunas vueltas, y de saludar a gente que conoces, decides marcharte: acabar la jornada de hoy tajantemente.
Por desgracia, hasta las 7.30 de la mañana no hay medios para volver a tu casa, pero logras hacer una amistad de última hora en la parada del autobús, que te hace bastante amena la espera. Y entre risas y soledades, ves que, como si de un rallo se tratase, pasa alguien que no puedes distinguir bien, pero sabes quien es. Por el simple hecho de ver alguien dirigirse hacia ti, ya pones cara de buena salud, lo que te agudiza la vista. Recuerda: no has sido tonto siempre... Ella saluda, te da el soplo de aire fresco, casto y puro que te faltaba, y se marcha sin dejar rastro...
Llevas la vergüenza a la espalda, dentro de un saco donde sueles cargar a estas horas los frutos del desamor, mezclados con la saliva gastada. Si el beso blanco y negro que recibiste te arrancó el corazón de cuajo, prepara tus dulces oídos para lo que se te viene encima cuando llegues a casa y discutas con la almohada.
Llegas a casa y, caes rendido, con una sonrisa en la boca, ya que alguien te había dicho alguna vez esta noche algo parecido a que a veces es mejor estar solo, con uno mismo, que acostarte a diario con alguien. Lo has cumplido, tú si que vales...
Saludos,
Alberto.
lunes 15 de octubre de 2007
¿Quién?
¿Quién me cambia por tul desilusión?
¿Quién sazona el amor con alfileres?
¿Quién me descorazona el corazón?
¿Quién quema relicarios, pilas, naves?
¿Quién alquila mujeres de alquiler?
¿Quién ha sacado copia de la llave
de los secretos de mi secreter?
¿Quién oxida el limón de las campanas?
¿Quién se sabe perdido cuando gana?
¿Quién me ha metido el dedo en la nariz?
¿Quién roba, silva, reza, desayuna?
¿Quién planta girasoles en la luna?
¿Quién coño me ha robado el mes de abril?
Es dificil, cuando tienes 10 años, explicarle a tus allegados cómo te sientes. Hoy, con algunos más, todavía me resulta difícil....
Hasta pronto.
Alberto
miércoles 10 de octubre de 2007
LA VIDA DURA MÁS DE CUATRO DÍAS sobre todo a las 4:00 a.m.
Una vez viví en el sórdido futuro, y poco más de tres letras formaban la palabra que resumía el sentido de mi vida. Es un jodido resumen, qué más se puede pedir… Hoy es un día de esos, de entradas y salidas. No pretendo que nadie me entienda, así que no explicaré nada más que lo que mis dedos embriagados se dignen a escribir. Nunca dejéis que un amigo (él sabe quién es) se deje una botella de alcohol en vuestra casa, y se marche sin pretender recuperarla…
Cuando la fría sábana de otoño te acecha desde la cama, con deseo de arroparte, te niegas a brindarle esa oportunidad. No soy un chico fácil, hoy no me acostaré con ella. Mañana pediré perdón a la almohada. Tan juntos y tan separados…
Otra noche de un domingo caluroso como los demás, demasiado olor a invierno. En la televisión regalan lunes en cada espacio publicitario. Dan lástima todos y cada uno de los sucios rincones de mi fría habitación. Lanzo un silencioso grito de desesperación, intentando llamar la atención de mi soledad: “déjame en paz, quiero estar solo”. Sólo al acordarme de ti se me escapa, y digo bien, una leve sonrisa. Y cuando por fin, después de retroceder y recordarte, llego al final, cuando tu mano finalizaba una larga y cursi despedida por mi parte, mi mente, que es celosa y es mujer, te imaginaba con un pañuelo flotando, a través de la ventanilla de un oscuro tren que viajaba hacia el nordeste…
Sé que la vida me juega malas pasadas, y a veces es capaz de hacer llorar a mi niño interior, con tal de recibir un jodido aplauso de un minuto. Su fuerza multiplica mi dolor, pero mis ganas de decirte lo mucho que me importas doblegan en personal a tu indiferencia y desconocimiento. A pesar de esto, lucho contra mi vida y mi asquerosa forma de ser en tu campo de amapolas. Bonito futuro se avecina para un pasado despreocupado y un presente hostil. Soy muy tímido, qué le vamos a hacer…
Es pronto, pero yo sólo escribo lo que siento…
Perdona mi maldita manía de acabar todo con los tan afamados puntos suspensivos, pero ¿para que, si no es para acabar un párrafo, pueden servir mejor? Y no un párrafo cualquiera, sino todos y cada uno de los que componen este relato, en el que más de una coma se amotinaría para descansar de tanto abuso de pausa imperdonable…
Supongo que estoy haciendo trampas para lograr que el amor y el azar acaben este dichoso juego en tablas. Pero prefiero eso a apostar doble o nada a la intrínseca partida con la soledad, a la cual no respeto casi nada, y a la que debo tantos intereses por los servicios prestados…
Lo más bonito que se me ocurre a estas altas horas de la madrugada es un escueto “te quiero”. En un rincón sombrío quedarán todas estas palabras, pero necesitaba abrir de una vez por todas este callejón sin salida, y dar rienda suelta a mis sentidos…
Eres el sitio donde quiero ir, mi lumbre, mi infierno y mi cielo. Eres misterio, eres significado, y haces que cada día mis nubes estén más como yo quiero…
Eres mi refugio y mi tiempo, y la vida dura más de cuatro días, y espero que si algún día nos da por querernos en la plaza a las doce de la medianoche, no tañan trece veces las campanas…
Besos,
Alberto.
P.D.: lo que se cuenta al final del segundo párrafo es verdad, pero eso no convierte el relato en setenta por ciento de ciencia-ficción y treinta de realidad, sino más bien al contrario...
lunes 8 de octubre de 2007
Si Jesús levantara la cabeza...
Llegamos a la puerta del ascensor. Mis allegados saben que mi ascensor es uno de los más lentos del levante español... Y, cuando estaba a punto de llegar, mi vecina me habló: "¿Qué es esa música que pones?". Ella habló primera, claro, como buen chico tímido que soy... Me quedé un poco asombrado, y si hubiera tardado un segundo más en contestar, mi vecina hubiera pensado que era tonto... Pero no, yo pensé que la tonta era ella, porque no escucho nada del otro mundo: algo de Blues Traveler, Eric Clapton, Loquillo, Sabina, Springsteen... e incluso alguna canción suelta de Dire Straits. Tardé en contestar, y sólo me salió un frágil "Es algo de rock". Se quedó con una cara que me pareció que no estaba entendiendo nada, como si de otro idioma se tratase... No la culpo, la palabra es inglesa...
Después, ya abriendo la puerta para entrar, me dijo que de vez en cuando se escuchaba una guitarra tocar. Se lo confirmé, le dije que la guitarra era mía. Pero volvía a ver en ella una cara extraña, pero esta vez me recordó más a la de una burla, que a una cara de imbécil... Mientras tanto, el ascensor seguía subiendo (jodido ascensor... ¡el más lento de la tienda de ascensores, lo juro!)
También me preguntó para qué era la bata que llevaba en el brazo. Le dije que trabajaba en un colegio con niños (como todo buen colegio que se precie) y que ellos eran muy sucios, de nada acababas manchado. De ahí la bata... Volví a distinguir una cara extraña en ella...
Había llegado a mí destino, y ella se bajaba un piso más arriba. Me disponía a cruzar el umbral que separa el ascensor de la vida real (ese umbral que siempre me ha dado miedo desde pequeño, porque creía que se iba a cerrar, me iba a pillar, y me iba a partir en dos...) y entonces escuché un seco "oye". Me giré, una vez fuera y escuché "¡Y a ver si nos limpiamos las zapatillas!". Esto me llegó al alma. ¿Será la tía desgraciada...? Trabajo con niños. Se te suben encima, te pisan, te ensucian... ¿Qué quería? Después de esto deduje que sus palabras en la entrada no tenían un doble significado... No quería ligar con su vecino de abajo...
¿Sabéis lo mejor? Yo no le reproché nada. Mi vecina está, como diría algún que otro tipo vulgar, muy buena. Es una chica de unos dieciséis o diecisiete años. Lleva una radio incrustada en la moto, en la que sólo se escucha el moderno "bacalao". Lleva siempre pantalones de chandal blanco, con ropa interior oscura, para que se note que la lleva, y que no ha salido a la calle sin nada debajo de los pantalones. Lleva dos enormes aros colgados de las orejas, que los seres humanos normales los utilizamos para que quede bonito el loro en la jaula... Lleva zapatillas de marca Nike, que seguramente valen más que cualquier cosa que tenga en mi habitación, exceptuando mi grandiosa guitarra eléctrica. Y no creáis que las llevaba
muy limpias... Tiene el pelo negro y bastante largo. Y lleva un crucifijo, de tamaño medio, colgado del cuello, e incrustado en sus dos enormes pechos (esto es como un documental: yo me limito a contar lo que veo...), y que recuerda a una piqueta de tienda de campaña clavada en la arena...Ella me faltó el respeto. Y creo que era la primera vez que hablabamos. Pero desde estonces tengo una enorme devoción por los crucifijos que llevan las mujeres. Digamos que me estoy haciendo devoto, pero sólo visualmente. Ya estoy empezando a imaginarme crucificado y todo, y... ¡que satisfacción de crucifixion! Treinta y tres años de vida, y más de dos mil años de hermosa tradición para esto...
¡Ay, Dios...! ¡Si Jesucristo levantara la cabeza...! (rápidamente mirad la foto de arriba)
Saludos,
domingo 7 de octubre de 2007
La magia de las preposiciones...
de, desde, hacia, hasta, para, por, según,
sin, sobre, tras, durante, mediante...
Leídas así, seguidas, ¿no os parece que adquieren algún sentido? Por cierto, toda mi solidaridad a "durante" y "mediante", que las consideraron preposiciones más tarde que a las demás, y las pusieron las últimas, a pesar de alterar el orden alfabético de la composición. Ánimo chicas, que conseguiréis vuestra meta y os pondrán en orden alfabético. ¡A por ellos!
Saludos,
Alberto.
No hay nostalgia peor que una despedida...
Este último viaje lo va a hacer el solo hacia Barcelona. Espero que tenga toda la suerte del mundo. Tiene cinco años para conseguirla, cinco años...
Por suerte, ni él ni yo nos imaginamos lo unidos que vamos a seguir estando... Señor, muchos abrazos (de los que no nos gustan) para usted...
Siento que no es él el que se va, sino que soy yo el gilipollas que se queda aquí...
Saludos.
viernes 5 de octubre de 2007
HISTORIA DE UNA ACTITUD
Uno no es inmune a todo, pero joder, debería serlo… Nací un frío invierno del año 1985 (lluvioso, según testigos…) de una mujer portadora de una enfermedad (una tal hepatitis, con apellido de vitamina), que ya, de antemano, sabía que iba a dar a luz a su último hijo. Siguiendo con la tradición familiar de pasar los primeros años de la vida amargado, uno no iba a ser menos, y viví casi toda una década siendo un niño enclenque y algo débil. Recuerdo que a veces, por el simple hecho de estornudar, mi profesora interrumpía la clase para que pudiera ir al servicio a colocarme uno de esos algodones que nos ponían en la nariz cuando uno sangraba. Cuando me dispuse a hacer la primera comunión, disfrazado de almirante, la medicina ya había avanzado suficiente, y los medicamentos adelantaron el proceso de crecimiento en mi cuerpo. Tanto que, ya con trece o catorce años me empezaron a salir los primeros pelos serios en la barba, medía cerca del doble que el más temido de mis compañeros, y ya tenía recorrido mucho camino en el humilde terreno de la masturbación…
Se me juntaron los granos de la pubertad, la lívido en un grado notable y mi primera barba, con una guitarra española baratísima que me regalo mi madre, debido a su enorme deseo de que fuera un adolescente culto, de provecho e inteligente. Me sorprendió que mi madre asociara esos valores al hecho de frotar las cuerdas de una guitarra, así que durante algún tiempo pasé de todo eso, y seguí adelante sin darle mayor importancia al regalo, pero sin dejar de maldecir a mi progenitora, porque no me había regalado la última consola de Nintendo que tanto pedía.
Un par de años después conocí a la persona que me iba a introducir de pleno en el mundo de la música, que posteriormente fue mi profesor particular de guitarra durante algún tiempo (demasiado poco tiempo, opino ahora…). Él me enseñó lo básico para empezar a tocar bien el instrumento, “lo demás tienes que trabajártelo tú”, me decía siempre…
No conseguía encontrar la manera de decirle a mis compañeros de clase que con quince años me gustaba Eric Clapton, Joaquín Sabina, Bruce Springsteen, Bob Dylan, Dire Straits… Y cuando lo intentaba veía que realmente no me entendían… Hasta que llegó mi primer año de instituto. Allí conocí a un joven, más alto que los demás (en muchos sentidos) que no sólo compartía muchos gustos (no sólo los musicales) conmigo, sino que intuí que pasó por lo mismo que yo cuando compartía mis gustos con otros…
Creo que desde ese día no he cruzado con él una palabra que no estuviera cargada de todo lo que se pueden cargar las palabras. Nunca nos hemos peleado, y si hemos discutido ha sido para caer en la cuenta de que nunca vamos a pelearnos. A pesar de estos ocho años junto a él, me da la sensación que todo está pasando como una estrella fugaz (pero sé que es la de Oriente).
Seguí ampliando mis gustos culturales con y sin este individuo, hasta el punto que pienso que si todo el tiempo que he gastado en escuchar música, leer libros o ver películas, lo hubiera empleado en estudiar, otro gallo cantaría… Pero ya era hora de que hiciera algo productivo de verdad…
Con mis primeros dieciséis años llegaron mis primeras composiciones, mis primeras grandes ilusiones y desilusiones, mi primer gran amor y mi pérdida de eso que llaman injustamente “virginidad”. Ya probaba el alcohol, ya sabía lo que era darle una calada a todo lo fumable, ya hice mis primeras locuras juveniles... Todo, sin dejar de un lado mis obligaciones como estudiante y mis correspondencias como amante (lo que se podía, puesto que con diecisiete años no le puedes pedir peras al olmo…) Intercalaba asignatura estudiada con “Knockin’ on heaven’s door”, “Layla”, “Y nos dieron las diez”… trasteando mi flamante guitarra.
Acabó mi etapa de instituto y mi desenfreno en las palabras era tal, que algunos allegados se atrevieron a juzgar si iba a acabar bien en esta vida… Pero hice Selectividad y me metí a estudiar una carrera, que no era mi preferida, pero era la que más se acercaba a lo que quería. El destino dispuso que ese personaje y amigo que tanto me ayudo en el instituto siguiera conmigo en la universidad, y nos dio a los dos las ganas de avanzar juntos…
Perdí un poco del respeto que me tenía mi familia, pero todo seguía en orden. Sólo que, en una familia algo conservadora, el hecho de tener un hijo en la universidad ya era demasiado progresista para ellos. Hoy los quiero más que nunca. Salí de las fronteras de lo que algunos consideran “nuestra querida España”. Perdí mi primer y gran amor, gané ciento y un amigos, perdí las ganas de pasar desapercibido y gané la lívido que tenía con quince años…
Hoy vivo independiente en un modesto piso de la calle Santiago. No tengo todo lo que quiero, pero no me quejo lo más mínimo, ni lo suficiente. Los amores… pues ahí están (la salud y el dinero ni fu ni fa…). Alguna noche sigo practicando con mi guitarra. Escribo cuando puedo y tengo tiempo y cabeza. Y no quiero acabar este relato sin agradeceros a todos vuestra existencia. Sin vosotros, seguro que sería un cuarto de lo que soy ahora…
Saludos.
NUNCA IMAGINÉ QUE TODO IBA A SER TAN FÁCIL...
Vayamos por partes. Primero, para todos aquellos que opinan que soy un victimista y un poco mártir, (es que topé con uno de ellos la semana pasada) primero decirles que la palabra “victimista” en mi Word se me marca con la típica raya roja ondulada, es decir, que lo que mi Word dice va a misa, y entonces esa palabra no existe. En cambio, a la hora de la corrección ortográfica, me dice que la palabra que debo utilizar es “victimita”. Así que ya lo sabéis todos, en todo caso soy un “victimita”, que no tengo muy claro su significado: o es una victima pequeña, o un habitante del planeta Victimia, inventado por Garth Jennings para su próxima película sobre el espacio exterior.
No soy ningún victimita (como ya hemos aclarado), pero si que pienso que hay algo en esta vida que no me trata bien. Si no fuera un jodido nihilista pensaría que hay alguien que se divierte cosiéndole el pecho a mi muñeco vudú.
Dicen en numerosos relatos que se puede vivir sin trabajo y sin dinero. Y sin salud, si no es algo muy terminal, también. Pero una gran parte de los autores que escriben sobre eso que se llama “amor” (¿no hay unas comillas más grandes?) coinciden en que sin eso no se puede vivir. Aparte de que yo mismo, y muchas personas de mi alrededor, viven sin él, opino que si no tienes salud, mejor ni te preocupes por el amor…
Respecto al trabajo, llevo meses buscando como un loco, pero mucho me temo que las cifras de paro que escuchamos por el telediario tienen algo de verdaderas… No soy ningún aristócrata, pero ya llevo bastantes veranos trabajando en oficios de esos que algunos catalogan como “forzosos”. Ya sólo me queda acudir a la mina… Paso de algunos de esos trabajos, al menos por ahora. Pero no encuentro nada más. ¿Nunca habéis sentido que no servís ni sabéis hacer nada? Pues esto mismo pienso yo ahora…
Con el dinero, mejor ni hablar… Estoy viviendo de algo que tenía guardado, y de alguna que otra deuda que me tenían que saldar. Sin olvidar el típico familiar que en mi caso es mi tía Mª Carmen, que cuando puede y te ve te suelta algo de dinero.
De salud, llevo casi dos semanas medicándome, así que supongo que eso no es estar bien de salud. Llevo unos diez días tomándome siete pastillas diarias, para conseguir quitarme dos grandísimos granos, que el médico ha llamado “forúnculos”, uno en el pecho, y otro en el interior del oído. El del pecho está casi acabado, aunque no se descarta un resurgimiento, pero el del oído me está dando mucha guerra: no escucho nada por el oído derecho, y lo utilizo poco más que para ponerme las gafas de sol (¿se cortaría una oreja Van Gohg porque vio que no le servía de nada, puesto que tenía un enorme forúnculo?). Además, cada cinco o seis horas empiezo a escuchar como si me hubieran montado una playa dentro de la oreja en la que tengo el grano… y no queráis saber lo que es en realidad… Las sábanas también están hasta los cojones del jodido forúnculo…
El amor mucho me temo que es lo que peor me va y lo que más va a tardar en curarse. Estoy insoportable, y supongo que esto influirá bastante. Además, respecto al forúnculo me han dado algún remedio e incluso me han puesto una fecha tope, tras la que si no cesan, tomarán medidas. Pero nadie me ha dicho hasta cuando voy a durar sin amor, ni tampoco me han dicho “no se preocupe: si de aquí a un mes no ha encontrado su media naranja, tomaremos medidas”. Aunque me estoy imaginando las medidas: pagar al contado, cirugía… Joder… y eso que dicen que tocamos a siete mujeres por cada hombre… Tiene que haber por ahí alguien que se esté pegando un atracón increíble a mi costa…
Pues a pesar de no tener nada de estas cosas que hay en la vida para que esta sea eso: vida, aquí estoy, más vivo de lo que seguramente debería estar. Y no me está resultando muy difícil, sino más bien fácil. Eso sí, vaya mierda de vida…
Saludos,
Alberto.
jueves 4 de octubre de 2007
La satisfacción...
Esta cita me ha devuelto algo que había perdido. No creía que podría explicarme con tan pocas palabras...
Saludos.
miércoles 19 de septiembre de 2007
Se acaba el verano...
Se acaba el verano, y lo mejor
es lo peor de lo que va a empezar.
Mi otoño se arma de valor,
y arrastra el calor a su arrabal.
Lo jodido es amueblar la mente,
y esperar a que tapen las trincheras.
Lo gracioso calar a gente
que aguarda que te mueras.
Los dioses que me bajan de las nubes
se resignan a volver un año más.
Nunca les gustaron mis octubres.
Los domingos que me dicen "hoy es lunes",
se colocan un ebrio sábado detrás,
y me dicen "¿no te subes?".
Que el tren del olvido entre a saco en mi vida,
que nunca unas vacaciones me sentaron tan mal.
La desidia que, por inercia, no me olvida,
estoy obligado a retomar y perpetuar.
Lo grato es confesar en caliente,
para el pecado poder volverlo a desear.
Agraviar con desdichas a la suerte,
embaucar, con sordinas, al llorar.
Lo mejor son las hojas en el suelo,
mis lágrimas que hablan con tus ojos,
mis lábios que obligo a cerrar.
Lo peor, las risas de caramelo,
mi verano lleno de rastrojos
y esta melancolía que me atrevo a relatar.
Saludos,
Alberto.
Rompo mi suicidio creativo, ya que vuelvo a ser el infeliz de siempre...
Y cada vez más frío. Y cada vez más lejos la primavera pasada, y más cerca el invierno presente. ¿A quién no le pareció ayer un domingo más habitual de un triste otoño? Adoro esos días… Esos domingos en los que por las calles no corren más que periódicos y miles de hojas marrones, empujados por el aire. Y las desquiciadas nubes que no acudieron a tiempo a la llamada de la primavera, son castigadas y obligadas a comparecer ante un otoño zafio, patán y ordinario...
Y no sólo eso: se acaban las vacaciones. Ahora hay que empezar a estudiar y trabajar, incluso para los que, cuando éramos pequeños, pensábamos que habíamos nacido príncipes debido al amor de unas reinas que nunca existieron...
Querría tener un mínimo de entendimiento en mis palabras, pero mucho me temo que nunca lo logro... Sólo quería relacionar mi estado con las estaciones del año. Zanjo el tema sin haberlo conseguido.
Por suerte, el punto y aparte que este verano ha escrito mi vida, mi entrañable otoño lo convertirá en tres puntos, qué digo puntos... en tres comas suspensivas...
,,,
Saludos.